11/12/2008

Los cuentos de Thanassis Valtinos

Se supone que debería estar leyendo otros libros. Se supone que debería estar escribiendo otros textos. Pero no. Un amigo me prestó una breve antología de cuentos de un escritor griego: Thanassis Valtinos. La edición francesa se llama Accoutumance à la nicotine. Y se trata de una bella edición preparada por una pequeña editorial bordelesa, Finitude. El libro llegó a mis manos, lo empecé a leer y aquí me tienen: presentando a este autor y sus cuentos. En verdad no sé mucho de él. En una búsquedad rápida por internet no encontré ediciones en español. Lo que hallé es que, efectivamente, se trata de un escritor reconocido. No como los narradores Nikos Kazantzakis ni Vassilis Vassilikos, a quienes se pueden leer en diversas lenguas. Lo cierto es que se le conoce, principalmente, como el guionista de las películas de Theo Angelopoulos.
Valtinos nace en 1932 en el Peloponeso y le tocó vivir casi toda la época convulsa de la invasión alemana, de la guerra civil, las persecuciones y tensiones políticas que dominaron Grecia. Y todo ello lo podemos encontrar en sus cuentos. Sin embargo, lo que me atrajo más en sus historias es que todo parte de hechos banales, de anécdotas simples, como recordar la primera vez que se fuma un cigarrillo, asistir a un funeral, el veraneo de una muchacha en una de las tantas islas griegas, llevar en taxi hacia el hospital a un niño enfermo, etc. No obstante, poco a poco vemos como lateralmente el escenario, los personajes secundarios van imponiendo sus problemas, sus confusiones, etc. No es mucho lo que se nos dice de ellos. Se trata de un cruce de miradas oblicuas. Un ejemplo claro es el de la muchacha vereneante. El título del cuento lo podríamos traducir como Agnès: treinta tomas. Aquí el influjo cinematográfico del autor es evidente. Se nos describe con una sensualidad impresionante a una muchacha en ropa de baño, su cuerpo, su piel, pero intercaladas a estas imágenes, aparecen las de unos niños ajenos a todo, gozando de su espacio, y la de un hombre, Mikhalis, padre de los niños, quien solo quiere cuidarlos, y cuidar sus tierras. Cuidar porque siempre hay una amenaza latente, amenaza que se concreta con la aparición de una patrulla que hace desaparecer a Mikhalis.
En estas historias, todo lo bello que se construye y se recuerda siempre está a un paso de desplomarse. Pero Valtinos sabe que es mejor correr el riesgo.

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