1/30/2009

Taller Virutal de Narrativa Febrero 2009

A todos los interesados, no importa de qué país, les comunico que el segundo sábado de noviembre empieza un nuevo grupo de Iniciados. Si deseas conocer esta experiencia de taller virtual y compartir la escritura de cuentos, participa de este nuevo grupo. Para más información, puedes ver Taller La Cueva o escribir a:lacuevatallerliterario@hotmail.frEl taller se realiza vía MSN desde Burdeos-Francia. Nos vemos.

1/24/2009

El derecho a ser olímpico

Yo debí ir a los Juegos Olímpicos, al menos a la de Los Angeles, en 1984. Es lo que me repetía de niño y de adolescente. ¿En qué disciplina? Natación. Nadaba terriblemente y jamás pude hacer el giro de regreso sin tragar agua, lo que hacía que me llevara siempre parte de la piscina en mi vientre. Pero igual: debí ir a los Juegos Olímpicos. Como muchos, soñaba que a último minuto me llamaban por teléfono y me recogían en helicóptero para llevarme directamente a la piscina olímpica para batir algún récord y volver a casa con todas las medallas de oro posibles. Bueno, lo mismo soñaba con los partidos de fútbol del equipo peruano en los campeonatos mundiales, pero, como sabemos, ese sueño terminó en 1982. De allí que me concentrara en la natación.
Claro, para estas cosas, un guía, un héroe, siempre es necesario. Y no tuve que pensarlo mucho. Lo había tenido frente a la pantalla desde siempre. Me refiero a Jonnhy Weissmuller, al Tarzán más popular de la historia. Luego verlo en su papel de Jim de la selva, no hizo más que corroborar mi admiración. Ya se imaginarán el placer que uno puede sentir cuando descubre que su héroe de ficción además ganó medallas de oro. Y Weissmuller lo hizo en dos Juegos Olímpicos consecutivos, en 1924 y 1928. Además, tenía una particularidad en su manera de nadar que me vino bien al principio: nadaba con la cabeza fuera del agua. Por supuesto, esta técnica fue abandonada rápidamente por los futuros nadadores de competencia. Y también tuvo que ser abandonada por mí luego de que mi profesor de natación me lanzará una tabla de tecnoport en la cabeza, obligándome a seguir bebiendo algunos hectolitros del agua de la piscina. Pero Jhonny, Tarzán, Jim, seguiría siempre con la cabeza afuera en sus películas. Y eso es lo que contaba. Como también contó que su empeño como nadador lo llevará, en sus inicios, cuando ni siquiera alcanzaba los veinte años, para poder participar en los Juegos Olímpicos del 24, a mentir respecto a su nacionalidad.
Él había nacido en un pueblo que formaba parte del antiguo Imperio Austrohúngaro y, muy suelto de huesos, utilizó algunos datos de su hermano menor, quien sí había nacido en suelo estadounidense y, por otro lado, porque ambos llevaban también el nombre de su padre: Peter. Sólo de esta manera, larguirucho, con un corte de pelo espantoso de los años veinte, y unas cejas superpobladas que sin duda fueron la envidia posterior de todos los monos, Peter, Jhonny, Tarzán o Jim, se lanzó a la piscina y sorprendió a todos con su estilo en nado crawl y su gran velocidad. Mérito que le valió no haber perdido nunca una competencia. Dicen que esa perseverancia proviene de cuando niño, en los tiempos en que su padre lo llamaba Johann o Janos, en épocas en las que intentaba desesperadamente no sucumbir a la poliomelitis. Y por esa razón tuvo muchos seguidores, como el niño Johnny Sheffield, siempre enfermizo en sus primeros años, pero con el entusiasmo necesario para llegar a ser seleccionado por el propio Johann, Janos, Johnny, Tarzán, Jim, para el papel de Boy, su hijo. Entonces, que yo nadara mal, tragara agua, que no aprendiera a dar el giro ése, no quería decir nada. Ir a las olimpiadas sólo dependía de que ese helicóptero se animara bajar.
(publicado en El Comercio, Deporte total, 24 de enero de 2009)

1/15/2009

Cuentos de Poe

El infatigable Juan Casamayor, editor de Páginas de Espuma, acaba de publicar los Cuentos completos de Edgar A. Poe. La edición fue encargada a Jorge Volpi y Fernando Iwasaki. Ellos tuvieron la idea, muy buena por cierto, de invitar a escritores para que presenten, anuncien, estimulen, la lectura de cada cuento. A mí me tocó presentar El timo (Considerado como una de las ciencias exactas). No se trata de un análisis del cuento, ya que esto es tarea de los editores. Es otra cosa. O podría decir que es y no es; como el propio texto que me tocó presentar. Aquí va lo que escribí.


"El día que este cuento fue publicado por primera vez, el 14 de octubre de 1843, en el Saturday Courier de Filadelfia, E. A. Poe había tomado un desayuno ligero en compañía de su suegra María Clemm. Su jovencísima y ya tuberculosa esposa, Virginia, retardaba sus movimientos a causa de la fatiga y prefería reposar un poco más dentro de su recámara. Edgar, a pesar del aspecto agrio y masculino de su suegra, trató de sonreírle. Al fin había algo de dinero en casa. Los cien dólares de premio que había ganado por el cuento El escarabajo de oro trataban de borrar las anteriores decepciones de ese año. Atrás dejaba el frustrado proyecto de crear su propia revista, The Stylus, y el calamitoso intento de obtener los favores del hijo presidente Tyler para conseguir un
puesto de inspector de Aduanas y así asegurar su vida económicamente. En ambos propósitos su dipsomanía había colaborado para echar a perder todo. Pero ahora se daba un breve cambio en su vida. Un poco de dinero ingresaba por las reediciones del cuento premiado, iniciaría ciclos de lecturas y conferencias y su notoriedad se tornaba evidente. Tenía 34 años y creía, como lo creyó tantas otras veces, que al fin los problemas financieros se resolverían. Quizás por esta razón se animó a entregar este cuento a la revista. Según sus estudiosos y biógrafos El timo (Considerado como una de las ciencias exactas) fue escrito en los primeros años de la década del 30, mientras vivía en Baltimore. ¿Por qué esta entrega tardía? A lo mejor porque era el mejor momento para la sátira de aquel hombre cuya naturaleza es el timo, el engaño por unas monedas o escasos billetes. Cuando lo escribió, el acaudalado padre adoptivo de E.A. Poe se había opuesto a continuar pagando sus deudas de juego, las cuales llegaron a ascender a dos mil dólares. Era natural entonces que Edgar tuviera presente el tema del dinero y elucubrara todas las posibilidades de obtenerlo; concebir artificios, ilusiones breves en el resto de las personas y despojarlas de parte de sus riquezas. Este cuento, publicado casi diez años después de su escritura, además de leerse como una sátira, podría ser también una suerte de arte poética, de las que empezaría a ofrecer ese año en sus conferencias. Me refiero a ver el cuento como un timo, un engaño para el cual se requiere de muchas habilidades, técnicas, perseverancia, ingenio; en fin, talento. Y es probable que algunos lectores no consideren este texto como un cuento, no según el modelo desarrollado por otros escritos por este autor, los fantásticos o policiales; sin embargo es un timo que le valió un buen desayuno a E.A. Poe. "

1/07/2009

Queja banalizada

Estamos viviendo cosas absurdas, sin sentido. Y es en serio cuando me pregunto cómo diablos puedo ponerme a hablar o escribir de la última novela que leí sin sentirme un idiota. ¿Es que acaso existe un tiempo determinado en el que oímos o vemos nuestra cuota de tragedia mundial y luego cambiamos de canal, leemos otro blog y mañana pasamos a otra cosa? Lo lamentable es que parece ser cierto. Inevitablemente pasaremos, o nos obligarán a pasar, a otra cosa. Lo lamentable también es que hasta las quejas se mediatizan, se reprocesan y se banalizan. No terminas de colocar el punto final a tu reclamo y ya las risas resuenan detrás de tu oído. Quizás hasta tu propia risa.

1/05/2009

Después de todo

Después de ser testigos de los ataques israelíes, queda claro que no hemos aprendido nada. Que seguimos siendo los bestias de toda la vida.
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