2/12/2009

El diablo editor

No es novedad para nadie que el mercado editorial español dicta las reglas para la difusión de los autores latinoamericanos. También estamos de acuerdo en que vienen apareciendo editoriales independientes, y de gran calidad, entre nuestros países. Los escritores de América latina, cada vez que pueden, suelen quejarse de esta suerte de dependencia del mundo editorial de España. Este reclamo me parece válido y lo respaldo. Es lamentable que no podamos leer a los escritores de otros países, sin la venía, el filtro, el criterio que se dictamina desde despachos madrileños o catalanes.
Ahora bien, hecha la queja, hay algo que no me termina de convencer. Si el diablo, tal como lo hemos pintado, sólo quiere vender libros e imponer autores, por qué sabemos tan poco de los escritores españoles. Por qué esa gran maquinaria que nos atormenta no ha conseguido que un lector común y corriente argentino, chileno, peruano, mexicano, etc. ande con una novela bajo el brazo, por ejemplo, de Andrés Barba, Marcos Giralt Torrente, Ismael Grasa, por sólo mencionar a algunos autores jóvenes de evidente calidad. Claro, me dirán Vila-Matas, Pérez- Reverte, Javier Marías, Cercas, Muñoz Molina, Eduardo Mendoza, Rosa Montero, y podrán agregar unos nombres más, pero estoy seguro de que ese puñado de autores no hace toda la literatura española. Hay nombres que circulan a toda velocidad en España pero que en América latina se tornan en rumores. ¿Es que a los latinoamericanos realmente les interesa la narrativa española? Y si la respuesta es no, entonces por qué los españoles tendrían que interesarse a rabiar por lo que se escribe de este lado del Atlántico (eso del charco nunca me ha gustado). Pero si la respuesta es positiva, que cualquier lector latino estuviera dispuesto y anheloso de leer a los española, qué está pasando con ese diablo editor que no hace bien su trabajo. Como ven, hay muchas preguntas y pocas respuestas. Pero por algo se comienza.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Pero es asunto es que no sólo los españoles controlan el mercado editorial latinoamericano. Lo imporante es por qué lo controlan y como lo controlan. Lo controlan porque es un negocio. Y un negocio que no es de los españoles, sino de grandes empresas trasnacionales, que más ganan en A. Latina con libros de autores no de lengua española ni escritores españoles ni latinoamericanos. A Lima llegan miles de ejemplars de autores amricanos y europeos (no españoles) via el sistema de importación que es el que permite la gancia a librerias, editoaiels españoles y agntes literarios. Españoles y latinoamericnoa no interesan porque no venden. Si vendieran interesarían. Ya no no interesa el libro como literatura sino el libro como mercancia. El segundo elemento es el cómo controlan el mercado. Lo hacen a través de agentes literarios. No son las editoriales las que deciden quién publica y quién no publica en España, sino los agentes y estos agentes lo son también de autores nortemaricanos y europeos (no españoles), de los autores que permiten ganar mucho más dinero a los agentes españoles.

Anónimo dijo...

Yo discrepo con el comment anterior. Pienso que los agentes literarios juegan un papel importante en la vida literaria. Ojalá los hubiese en el Perú. Pero lo difícil es conseguir un agente siendo un autor desconocido. Es más dificil que conseguir editorial. En lo que si estoy de acuerdo es en que el olfato literario de los agentes se ha perdido y lo han reemplazado por el olfato comercial. Mejor dicho, los agentes de ahora ya no son los de antes.

Ricardo Sumalavia dijo...

Yo también discrepo con el primer comentario. Los agentes no controlan el mercado. Sin embargo es evidente que son parte de él. Justamente su labor es mediar entre el mercado y el escritor. Lo que no entiendo es a qué tipo de agente se refiere el segundo comentario cuando dice "los de antes". Yo creo que los de antes y los de ahora son iguales. Siempre han tratado de obtener los mejores beneficios económicos para los escritores, de los cuales ellos ganan un porcentanje. Son las reglas del juego. Eso no quita que haya agentes mucho más cultos que otros, menos mercenarios que otros, como en todo medio en el cual haya cultura y dinero.

Anónimo dijo...

Me referia con los de "agentes de antes" a alguien como Carmen Balcells, o la misma Beatriz de Moura cuando hizo de agente y algunos de esa vieja guardia que aún quedan. Los de ahora, los que hacen lobby porque trabajan para los intereses de las trasnacionales, están viendo sólo el lado comercial de los libros. No es que no sean útiles estos poderosos agentes, son como los empresarios del fútbol, el futbolista o el escritor no está para estar tocando la puerta de los empresarios, pero el criterio de la calidad literaria ha decaido, sobre todo en el mundo literario de habla española, y es en parte por ese trabajo mal dirigido de los agentes que deshechan a obras de calidad para favorecer a las obras comerciales, y favorecen el facilismo literario, la frivolidad, e influyen también en el otorgamiento de los premios literarios más importantes que son por lo general producto del arreglo del editor con el agente y estos agentes forman verdaderas taifas.

Ricardo Sumalavia dijo...

Yo creo que, al menos desde Perú, las noticias que tenemos del mundo de los agentes literarios es bastante distorsionada, de segunda mano. De hecho, yo no conozco ese mundo como al parecer tú pareces conocerlo. De otro modo yo no puedo afirmar qué piensan los agentes, a qué intereses parecen servir, del lobby que afirmas que realizan sin piedad.
Te lo resumo, me parece que satanizas a unos e idealizas a otros.

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