4/04/2009

Ciertas preguntas

Ayer fue un día muy extraño. Esta mañana fui a hacer unas compras y, mientras volvía a casa, se me acerca un sujeto en zapatillas y con un bigotes fuera de época para preguntarme hacia dónde está Bayona. Yo traté de recordar el nombre de alguna calle o avenida con ese nombre. Pero este sujeto no tenía una cara de preguntar por una calle. “¿Se refiere a la ciudad de Bayona?”, le preguntó. “Sí, claro. Hablo de la ciudad”, me responde. “Pero usted está a pie y nosotros estamos en Burdeos. A más de 200 kilómetros de Bayona”. Puso cara de que eso no era problema. Entonces le expliqué cómo salir de la ciudad y luego lo vi caminar hacia donde le había señalado. Parecía feliz.
Por la tarde, ya ni recuerdo ni para dónde iba yo -creo que volvía al trabajo después de almorzar en casa-, vi a una chica muy guapa en la parada del autobús. Yo iba por la calle de enfrente. De pronto la chica atraviesa la calle y me dice si puede hacerme una pregunta. “Cómo no!”, le digo. “¿Por casualidad usted conoce al doctor García? ¿Este nombre le dice algo?” El nombre no me decía nada. “¿No tienes algún número de teléfono o su dirección?” Nada, sólo sabía su nombre. Era absurdo tratar de encontrar a un médico en esta enorme ciudad sin ninguna referencia. Sin embargo, se me ocurrión una idea. Estamos cerca de la municipalidad y ella podría ir hasta allá y preguntar por el médico que busca. Normalmente tienen una lista de todos los servicios médicos por barrio. “Buena idea. Gracias”, me dijo. Me despedí, seguí mi camino y, mientras avanzaba, noté que ella no se movió de su sitio. Estuve a cuatro calles y ella permaneció inmóvil.
Por la noche me fui a la Escale du livre de Burdeos, en la que se presentaba Enrique Vila Matas. Me pregunté si él no estaba detrás de todo esto. Aún me lo pregunto.

pd. a propósito del primer comentario: Justamente Vila Matas habló de Holderlin. Fue su respuesta cuando una mujer por demás extraña le preguntó qué opinaba de los cuadros de Goya.

4 comentarios:

Anónimo dijo...

Parece que vuelve la moda Holderlin, es decir, irse de Burdeos a pie. Holderlin, en 1802, se marchó a pie de esta ciudad y llegó así hasta Alemania. Tu señor de Bayona ya debe haber llegado a estas horas a su destino.

Ricardo Sumalavia dijo...

Me gustaría creer que quien escribió este comentario es quien pienso.

Anónimo dijo...

Aquí Vila-Matas. Me olvidé de firmar en el comentario de antes, necesariamente anónimo porque es la única identidad que me permite el blog.
-¿Cómo se va a Bayona?
-Recto y a la derecha.

La gran marcha a pie. Un abrazo desde Barcelona.
E V-M.

Ricardo Sumalavia dijo...

Te parecerá mentira (o ficción o lo que fuere), pero, desde donde yo estaba parado, no me quedó más que decirle:
-Tout droit et à droite.

Un abrazo desde Burdeos.
RS

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