9/30/2009

Modiano, dossier

Hoy acaba de aparecer una nueva entrega de Le Magazine Littéraire y, para mi sorpresa, en este número hay un dossier dedicado a Patrick Modiano. Lo compré de inmediato y lo estoy leyendo con mucho placer. Y hay, para sus seguidores, una entrevista imperdible, realizasa por Maryline Heck. Por eso decidí, para compartirla con ellos, y con ustedes, traducir a la volada, algunos fragmentos. Aquí va:

De lejos, Un pedigrí ha significado un giro en su obra: usted publica por primera vez un libro estrictamente autobiográfico, en el cual revelaba frontalmente ciertos elementos de su vida que aparecían de una manera velada en sus novelas (…)

Yo hubiera creído que el rizo estaba rizado, que estaba liberado de ciertas cosas, pero la idea de que uno puede pasar a otra cosa es un poco una ilusión. Somos prisioneros de nuestro imaginario, como somos prisioneros denuestra voz. Lo que es terrible. Yo siempre tuve la impresión de escribir el mismo libro. Un pedigrí se refracta en los otros; y, según creo, no tiene otro interés que conectarse con los otros libros. Lo que evoco en Un pedigrí son cosas que me han pasado, pero que no me concernían profundamente. Yo lamento no haber podido escribir un libro en el cual yo hubiera hablado de una infancia armoniosa, como yo lo había disfrutado en ciertos escritores rusos. Como Speak, Memory: An Autobiography Revisited de Nabokov, en la que la infancia es una suerte de paraíso perdido.

¿Este libro ha marcado para usted el fin de la escritura autobiográfica?

Sí. Porque le escritura autobiográfica siempre me ha molestado. Si uno quiere verdaderamente hablar de cosas íntimas, que nos conciernen, es un poco delicado… Pienso que hay un tono autobiográfico que no es del todo preciso. Para Un pedigrí era fácil porque yo hablaba de cosas de las que me quería librar. Pero si queremos de verdad entrar en la vida de un sujeto, estamos obligados a hablar de cosas muy íntimas, de personas que han estado involucradas en nuestra vida… Uno no está seguro que dice verdaderamente cosas precisas sobre ellas. Esto es muy peligroso, siempre hay olvidos, voluntarios o involuntarios. Me han gustado ciertas autobiografías, como la de Nabokov o Mendelstam. Pero en algún momento me han hecho reír un poco. Existe un lado caso ridículo, sobre todo en los hombres… una manera de atribuirse un buen rol. Yo pienso que no encontraría nunca el tono preciso si escribiera una autobiografía. Extrañamente, he tenido la impresión de acercarme más a mi propia vida dentro de la ficción.

[…]

¿Concretamente, como transcurre su trabajo de escritura?

Yo escribo todos los días. Como el acto de escribir no me es del todo agradable, trato de librarme de esto lo más rápido posible. Pero escribo todos los días, sino pierdo el hilo. Si yo saltaba un día o dos, corría el riesgo de abandonarlo todo. Es necesario darse marcos precisos, sino todo se va al agua. Por otro lado, yo nunca logro escribir por mucho tiempo. Me ha fascinado siempre escuchar a escritores decir que ellos son capaces de escribir seis horas de corrido… Soy incapaz de esto. Yo pienso todo el día, pero el momento de escritura dura en sí apenas una hora. Esto me hace pensar en ciertos cirujanos que son obligados a hacer las cosas rápidamente, sino sus manos tiemblan. Al principio escribo de un premier envión, y enseguida hay una fase de corrección que es interminable, que dura más que el tiempo de la misma redacción. Son correcciones de detalles, suprimo, cambio palabras, esto no acaba… Yo puedo pasar así ocho horas seguidas. Escribo a mano, no utilizo computadora. Yo lo lamento sin embargo; pero ahora ya no es posible, es muy tarde para que yo aprenda. Esto me hubiera facilitado las cosas, principalmente para este trabajo de corrección tan preciso.

9/28/2009

mi mundo un poco más

Hay gente diciendo que invento anécdotas. Pues no, no las invento. Sólo las cuento como me viene en gana. Me imagino que la creencia de las invenciones proviene de lo desaforado de las historias. Qué culpa tengo yo de ver el mundo de esta manera. O, qué culpa tengo yo que ellos no vean el mundo de esta manera. Puede ser muy interesante la realidad que ellos vivan, pero no es la que necesariamente me interese.
Por ejemplo, buscando datos de narradores ecuatorianos (pues ya conté mil veces que trabajo en una Biblioteca sobre temas latinoamericanos), me topo con una biografía disparatada. No doy el nombre del escritor porque poco importa (no el escritor, sino el dato en sí. Un nombre no altera nada. Podría tratarse de cualquiera de nosotros). Su biogría ofrece en las primeras líneas lo siguiente: "Hijo legítimo del Ing. XXX, Director de Obras Públicas en YYY, Fiscalizador de las carreteras ZZ-HH, AA-BBy CC, natural de PP". ¿Lo leeríamos de modo diferente si supiéramos que se trataba de un hijo ilegítimo? O era sólo para distinguir a este hijo de lo otros no-legítimos (ya saben, tanto andar por carreteras y fiscalizando calienta la cabeza). Pero lo que más me sorprendió fue la parte final de la biografía. El biógrafo nos suelta lo siguiente sobre el escritor: "Estatura mediana, tez trigueña, ojos y pelo negro y ondeado, faz expresiva, don de gente y trato distinguido. Es uno de los narradores más importantes de la hora actual del país, lastima que sus obligaciones diplomáticas le quiten tiempo para la literatura, pues está espléndidamente dotado para el cuento, que, como se sabe, es un género muy exigente y difícil."
Como pueden ver, en mi mundo pasan estas cosas. No sé si en el suyo, imaginario lector, querido amigo.

9/18/2009

juventud y tesoro y divino

En Francia no hay encuentros, coloquios, congresos de narradores o poetas jóvenes. No hay revistas que los represente. Aquí no hay antologías para escritores nacidos entre 1960 y 1990 o 1968 y 1992 o 1970 y 1995. Rara vez se reunen en un bar. Muy pocos se conocen entre sí. ¿Dónde se están, entonces? Pues están en todas partes. No son numerosos y pasan inadvertidos. Pero están. La razón: ahora en este país a nadie se le ocurre distinguir a los escritores por edades. Los medios se detendrán en los novísimos, claro; habrá alguna foto de familia, entrevistas en común para algún suplemento. Eso es todo. Luego desaparecen en el mundo de la literatura francesa. En Inglaterra no es así. Granta es un ejemplo de ello. Busca estas promesas y muchas veces acierta. Buenas lecturas públicas y borracheras han compartido estos jóvenes. Y luego se diluyen en la literatura en lengua inglesa. Sin embargo, viendo estos ejemplos, me pregunto: en qué momento la literatura en lengua española comenzó a privilegiar “lo joven”? en qué momento pasó a ser una categoría rígida y excluyente?

9/15/2009

Todos los cuentos, el cuento


Como muchos lectores –todos debiera decir- de Fernando Iwasaki, he reído y disfrutado a cantidades de su último libro España, aparta de mí estos premios, recientemente editado por Páginas de Espuma. Estoy seguro de que muchos de esos ellos justificarán su risotada aduciendo que Iwasaki ha pintado perfectamente a la sociedad española, a su política, la saturación de sus medios de comunicación, etc. Y es verdad, debajo de esas historias desaforadas, con japoneses que brotan como si fueran champiñones, descubrimos personajes con los que nos topamos todos los días, que rondan por las calles o platós de tele u ocupan escaños en alianzas políticas poco menos que hilarantes. Pero en este libro veo gratamente que hay mucho más: que ese reconocimiento en el otro, y reírse de ese otro y de uno mismo, entra en una crisis total. He allí, debo admitir, el placer de mi lectura.
Este libro plantea qué es ser español, y para aproximarse a su respuesta se hurga en su pasado, se rastrea hasta el fondo, y lo que se haya es un japonés. Y va también en doble sentido: lo japonés se desdibuja, se hace ibérico, y va adquiriendo formas híbridas. Y esto lo vemos no sólo a nivel del argumento, sino también en el conjunto del libro, cuando notamos que los cuentos son variantes de lo que podríamos llamar un tronco argumental. El cuento se va adaptando camaleónicamente a unas bases muy concretas de distintos premios literarios, que sobre todo quieren destacar la identidad de alguna región u organización u agrupación local, etc. Pero, como paradójico resultado, vemos que la sociedad se va pareciendo al camaleón.
No me cabe duda que Fernando Iwasaki se ha preguntado por años, y se lo han preguntado por esos mismos años, qué identidad asume sabiendo de sus orígenes japoneses, peruanos, italianos y también españoles. Definitivamente no hay respuesta. No tendría por qué haberla. Lo que hay es un libro estupendo que consigue que después de reírnos tanto nos demos cuenta de que se nos ha caído la máscara.

9/13/2009

Oficio de escritor

Seguro que la pregunta más recurrente que se le hace a un escritor es “¿Por qué escribe?” Todos en algún momento se han planteado también esa pregunta. Unos para tener las cosas más en claro frente al oficio; otros para saber qué decir y satisfacer al público que insiste con la misma interrogante. Lo habitual es que este público quede satisfecho con la ingeniosa frase que acaba de dar el escritor. Frase que suena a improvisada, pero que no lo es. Frase que suena igualmente a cierta, pero que tampoco lo es. En fin, que se trata de pensar en una buena respuesta y eso quita mucho tiempo.

Como algunos lo saben, tengo un esquince en la mano derecha. Ahora mismo me cuesta mucho escribir. Debo reeducar la mano, según me dijo la doctora, con movimientos suaves. Algunos giros de la muñeca en un sentido y en el otro. Fortalecer los delgados músculos de mi antebrazo. La doctora fue muy clara en su diagnóstico: “Lo que a usted le pasó se debe a que tiene el antebrazo muy largo. Por lo tanto sus músculos se contraen menos y su muñeca permanece delgada. De allí la razón por la que usted no deba hacer grandes esfuerzos físicos con las manos.” Ya está. Una explicación muy convincente. Pero la doctora no terminó su diagnóstico. Al poco agregó: “Dada su estructura ósea, lo más natural en usted es que sea músico o escritor.” Y remató todo esto con una sonrisa, seguramente convencida de que yo no hacía ni lo uno ni lo otro.

Por eso, desde ahora, cada vez que me pregunten por qué escribo, no lo dudaré. Mi respuesta será: “Porque tengo la muñeca delgada”.

9/08/2009

La mano

Quisiera escribir en este blog más a menudo, pero no me quiero dejar llevar por los apuros y exigencias que imponen estas nuevas tecnologías. Por eso escribo cuando realmente me vienen muchas ganas de hacerlo. Como ahora, a pesar de lo que me ha sucedido; o, lo digo de una vez, a causa de lo que me ha sucedido.
Esta mañana, movido por unas ansias enormes trasladé de un punto a otro unas cajas pesadas, llenas de libros nuevos, que habían llegado a la biblioteca en la que trabajo. Entre muchas novedades, habían llegado los libros del argentino Sergio Chejfec. El entusiasmo, sin embargo, se difuminó cuando me fueron ganando unas intensas punzadas en la muñeca de la mano derecha. Dejé los libros de lado, observando como mi mano poco a poco iba alcanzando otras dimensiones. Accidente de trabajo, me dije, y me fui directo al servicio médico. En efecto, la doctora no hizo más que confirmar que se trataba de un esguince. Una férula por quince días y será historia pasada, es lo que me dijo. Luego agregó que por hoy tenía descanso médico. Genial, pensé, así podré ir a casa con los libros de Chejfec y leerlos con calma. Pero no. Estoy en Francia. Tuve que ir al servicio de personal a recoger cuatro formularios ha completarlos antes de las veinticuatro horas luego del accidente. Después a la farmacia por la férula, y llenar otro formulario, ya que tengo la suerte de que el trabajo cubra los gastos. Tras esto tuve que ir al seguro para dejar uno de los formularios. Volver al servicio médico con una atestación y recibir no sé cuántos sellos. Por último regresar al despacho de servicio de personal y terminar con las últimas firmas, que llegaron a quince este día, y todas con la mano derecha. Claro, no leí nada y ahora tengo la mano como una coliflor.
Pero me da la gana de escribir. Así sea con un dedo.

9/02/2009

Blaise Pascal

"Deux visages semblables, dont aucun ne fait rire en particulier, font rire ensemble par leur ressemblance."

Pensées


"Dos rostros semejantes, los cuales ninguno hace reír en particular, hacen reír por su parecido."

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